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13 de enero de 2013

Oficios

El Lechero

D. Salvador Falcón
 

En Málaga, era habitual la figura del lechero, que vendía leche a domicilio. Iban en bibicletas, motos o furgonetas con "las cántaras". Te llenaban el cacillo y había que hervirla.


 
Vaquería en calle Juan Breva
 
 
La Modista o Costurera
 
Siempre pegada a la máquina de coser, rodeada de telas, alfileres e hilos, con el metro, la aguja, el dedal, la tiza y las tijeras como herramientas de trabajo... hilvanar patrones, probar y coser.
Confeccionaban vestidos y trajes, además de todo tipo de arreglos a las prendas...
 
Doña Antonia Alba Castro
 
 
 
La Peluquera
 
Tijeras, peines, colonias, rulos, tintes... la peluquera pone guapa a las jovencitas para los guateques.
 
Doña Isabel Alba Castro en su peluquería de calle La Victoria, con su familia.


 


Automóviles y Motos

Los automóviles de la época.
 
 
 
 
El popular Seat 600, se fabricó en España entre 1957 y 1973. Su consumo era de siete u ocho litros de gasolina, según el modelo, a los cien kilómetros.
 
 
 
Otros modelos descapotables

 
 
Transporte de Mercancías
 
 
Transporte de viajeros
 

 
Parque automovilístico años 70 en la Urbanización Las Flores
 

Entre las motos, las más populares: las Vespas
 
 
 


Vía Crucis en el Monte Calvario

 
Otra de las tradiciones arraigadas en Málaga, era el Vía Crucis en el Monte Calvario, que se iniciaba en la puerta de la iglesia de San Lázaro y finalizaba en la ermita.
 
 
 
Era costumbre comprar los limones "cascarúos", que se comían con sal, y para los niños el "paladú y cañadú", manjares dulces de esa época.
 
 
En esta foto se pueden apreciar los limones "cascarúos" en las manos de los niños y niñas de la parte inferior.
 




 




 

El día del Corpus

 
 



















"Tres Jueves hay en el año que relucen más que el sol, Jueves Santo, Corpus Christi y el Día de la Ascensión" 
  

En Málaga se celebraba el día del Corpus, por todo lo alto. Se instalaban grandes altares en las calles, alfombradas de mastranto y custodiada por militares.

 
 




















Las familias malagueñas se engalanaban con sus mejores ropas y bajaban al centro para ver la procesión.